27 julio 2010

Cambios y certezas

Es evidente que vivimos una época distinta, donde las certezas se han reducido a la mínima expresión. Y quizá por eso, nos agarramos a situaciones, a personas, a trabajos, a formas de hacer que no nos satisfacen. Nos sentimos insatisfechos, pero no hacemos nada para cambiarlo. ¿y eso?

En la gran mayoría de los casos, se produce la paradoja que, además, los que no quieren cambiar o no están dispuestos a hacer ningún esfuerzo para ello o asumir el coste que suponga, son los que más se quejan de su situación presente.

Se quejan como si fuera el universo o su destino sufrir. Como si de ellos no dependiera o como si no estuviera en sus manos hacer algo para cambiar.

Yo tengo mi propia teoría. Creo que hay personas que son felices en su infelicidad, que al final, se sienten cómodos en determinados roles (sufridor, víctima, ...) y aunque en lo profundo de su ser, saben que ese no es el camino, que no encuentran satisfacción ni crecimiento, ese rol les da identidad, les define como persona y les define dentro de su grupo social.

Cambiar supone, una revolución interior y también exterior. Cambiar supone estar perdido durante un tiempo, hasta que encuentras los nuevos roles, hasta que los demás, tu entorno, se coloca también en este nuevo puzzle, asumiendo que es bastante probable que el entorno también haga su propio cambio y entonces el puzzle será nuevo y de nuevo....la incertidumbre.

Los cambios no son ni buenos ni malos, simplemente son inevitables, así que pensemos donde queremos estar, qué tipo de relaciones queremos tener, qué roles queremos jugar, qué queremos aportar y tomemos las riendas, porque si no, las tomarán otros y serán otros los que definan el puzzle.

¿estás dispuesto a construir tu puzzle? ¿qué te impide hacerlo? ¿qué estás dipuesto a perder? ¿qué puedes ganar?

26 julio 2010

Aquel que yo alimente.

Un viejo indio estaba hablando con su nieto y le decía: “Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión. El nieto preguntó: “Abuelo, ¿Cuál de los dos lobos ganará la pelea en tu corazón?”. El abuelo contestó: “Aquel que yo alimente”.

Este texto me lo encontré impreso en una bolsa de papel tras realizar unas compras.

Y me paré a pensar qué lobo estaba alimentando en mi vida y, aunque muchas veces, nos guste pensar que no tenemos opciones, que no tenemos capacidad para elegir, que es “normal” caer en el enfado, en la queja o en la frustración, depende de nuestra actitud, de nuestros pensamientos y sobre todo de lo que decidimos hacer, lo que supone un elemento diferencial en nuestras vidas.

¿Qué pensamientos y conductas alimentas en tu vida? ¿Qué estás eligiendo?

16 julio 2010

Dejar atrás

El otro día, tras una ligera trastada por mi parte, dejó de funcionar la impresora. El caso es que todavía estaba en garantía, así que me puse en contacto con el servicio técnico a través del típico formulario web.

Su respuesta, rápida, fue…¿quieren que le envíen una nueva?. No me lo podía creer!! Ni se molestan en comprobar si los daños tienen reparación, si éstos han sido producidos por una mala utilización o no, o incluso digo más…ni se molestan en comprobar que realmente la impresora no funciona. Supongo que les resulta más económico mandar un equipo nuevo, que pagar la mano de obra de la revisión y posible reparación.

Y esto me ha servido para reflexionar sobre el coste que tiene, en general, anclarnos a cosas, situaciones, personas, pensamientos que ya no nos sirven, no nos ayudan, no nos aportan. Y ese coste puede ser económico, emocional, profesional, físico…

¿A qué estás anclado? ¿A qué estás apegado? ¿Qué te está aportando? ¿Qué podrías conseguir si no lo estuvieras?

07 julio 2010

Propia definición de éxito

Muchos meses sin escribir y ahora, por fin, con el compromiso personal de recuperar este espacio para reflexionar y compartir en alto.

Estamos a unas horas de que la selección de fútbol juegue las semifinales del Mundial. En otro momento, en otras circunstancias, esto hubiera sido todo un éxito, pero tengo la sensación de que la gente espera más, y más y más.

Las expectativas de los demás, su medida de éxito puede ser tan distinta a la tuya, que si uno no lo tiene medianamente claro, puede un día descubrir que está viviendo baja la definición de los demás, bajo su idea de éxito, su idea de correcto e incorrecto, lo que se debe o no hacer, decir o pensar.

¿Tienes tu propia definición de éxito? ¿Piensas y actúas en función de ella?

16 febrero 2010

Creencias

De vuelta con las creencias. Me encanta la frase que dice que “no vemos el mundo como es, sino como somos”. Y ahí está nuestro mapa mental, nuestro histórico, nuestras creencias, nuestras experiencias, nuestra educación.

Las creencias son tan poderosas, que sólo en los momentos de profunda crisis (personal o social) éstas se tambalean y son cuestionadas. En esos momentos de incertidumbre, cuando ya no sabes en qué “crees”, es cuando las creencias se redefinen, y con las creencias, se redefine uno mismo. El cambio de creencias, cambiará mis actitudes y mis conductas y por tanto mi pensamiento y así suma y sigue, de una manera circular. Mis pensamientos, cambiarán mis conductas y estas nuevas experiencias, cambiarán mis creencias y por tanto.....

Eso si, uno tiene que estar abierto a cambiar y el primer paso es tomar conciencia de esas creencias que están debajo de lo que hacemos y pensamos. Observar si son nuestras o las hemos comprado sin darnos cuenta.

Y si quieres divertirte un rato, observa los mensajes que te lanzan tus padres, amigos, pareja, compañeros de trabajo sobre quien eres, qué eres capaz de hacer, cómo te definen y recuerda...ellos te ven no como eres, sino como son ellos.

04 noviembre 2009

Memoria


Leía el otro día la entrevista-reportaje que hacía Juan José Millás sobre Pasqual Maragall en el País Semanal. Muy bueno, como casi siempre.
No es la primera vez que leo que el Alzheimer borra la memoria, pero no los sentimientos y aunque la frase es bella, me cuesta comprenderla.

Tuve una temporada, hace tiempo (en una relación de pareja) que me preguntaba si volvería a enamorarme de la misma persona si de repente me fallara la memoria y no lo tenía nada claro y sigo sin tenerlo. Y no porque él hubiera dejado de ser una persona de la que enamorarse, sino porque en el amor –como en el odio- funciona el recuerdo, funciona lo vivido anteriormente.

Los sentimientos están llenos de mente, llenos de pensamiento, llenos de memoria.
Otra cosa quizá es que si una de las partes sigue recordando...mirará al otro, le sonreirá, abrazará, besará....en definitiva le querrá y eso sí provocará de nuevo, el sentimiento.

Esto me recuerda al programa Redes de hace un par de semanas. (Punset cada día más lúcido). Comentaban que está demostrado que los comportamientos determinan los sentimientos y viceversa y, por tanto, si yo me comporto “como si” amase, al final, acabo amando. Si me comporto “como si” fuese feliz, al final, siento felicidad.

Parece simple, pero no lo es tanto.

28 octubre 2009

100 deseos


Estoy haciendo un ejercicio que consiste en escribir 100 deseos (sueños), 50 molestias (cosas que me molestan) y 50 tengo que (cosas que siento la obligación de hacer, decir...).

Impresionante lo que sale!!. No lo he terminado por que me está costando horrores. Los sueños o deseos!!. No sé de donde me viene (si de una infancia triste o de un mal golpe en la cabeza) pero me cuesta horrores soñar, desear. ¿Miedo a la derrota? ¿Miedo a la decepción por no lograrlo? ¿Miedo a pedir demasiado a la vida?. La cuestión es que trabajando sobre ello y sabiendo que sólo yo voy a leerlo y que sólo yo voy a valorarlo o juzgarlo (si es que finalmente lo juzgo, que no lo creo...últimamente me respeto mucho más) me he dado cuenta que han salido muchas cosas y que aunque algunas me dicen cosas que no me gustan....esa es la realidad. Eso es lo que deseo (valga por delante que he aprendido que detrás de los deseos hay necesidades) hoy, ahora. Luego ya vendrá qué hacer con todo eso.

Lo de las molestias...me ha costado, pero me he puesto en el papel de vieja cascarrabias y al final también han salido. Reconozco que cada vez me gusta menos eso de que me molesten las cosas, por lo que las he escrito rápido y a otra cosa.

Y los tengo que...pues sigo sin terminarlo. 50 Tengo que!!!. Es una barbaridad!! Yo no tengo la sensación de tener tantas obligaciones. No lo siento así. Suelo hacer lo que quiero o suelo hacer que me guste lo que tengo que hacer...No lo sé.

Seguiré contando...